lunes, 22 de enero de 2018

El guardián invisible, 2017


Hacía tiempo que tenía el libro en cola, con bastantes ganas de leerlo. Esas ganas han menguado bastante después de ver la película. No es lenta, es lo siguiente, o más bien lo anterior, ufff. Las actuaciones no me han gustado nada, por artificiales.



La muchacha llamando al colega americano una y otra vez, que lo único que hace es decirle frases hechas y que no tiene sentido "elimina las nubes y verás con más claridad" "ve al origen". No sé si es un intento de crear un personaje ligeramente parecido a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos, que le daba pistas un tanto criptográficas a Clarice. Pues este más bien lanza frases bonitas a lo Paulo Coelho.

La muchacha pasa el tiempo bajo la lluvia con cara de apampanada, hay flashbacks de su infancia, tremendos, pero que no sé, sinceramente, a qué vienen a cuento. Cada vez que ve por la ventana o a través de un cristal, sale corriendo y gritando porque ve algo o a alguien.

Total, que lo único potable de la película, para mi gusto, son los paisajes. Preciosos paisajes norteños, de lluvia y verde y niebla.

Me ha decepcionado mucho, la verdad. Esperaba algo mejor, más hilado, mejores actuaciones...

Yo no la recomendaría, la verdad. Y lo dice alguien que acaba de ver dos películas sobre canibalismo, que conste :)

La novela ha bajado bastante en la lista de pendientes, me temo.

domingo, 21 de enero de 2018

Leer


Hoy me han enviado vía whatsapp este vídeo, muy simpático:


Y claro, no puedo evitar aprovecharlo para dejar una de mis famosas filípicas. Así que ya sabes, si te quieres ahorrar el sermón, deja de leer pero ya mismo, después no te quejes, que yo aviso a tiempo, ¿eh?

Aparte de lo simpático de la anécdota, este niño muestra uno de los mayores problemas que hay hoy en día. La gente, sobre todo los más jóvenes, sabe leer, sí, pero les sucede algo muy similar a lo del vídeo: leen pero no saben, no entienden.

Veo a adolescentes muy inteligentes, trabajadores y maravillosos que se esfuerzan por mantener una buena nota, pero que están "automatizados", son como máquinas, aprenden algo de una forma y como se cambie una letra o se planteen las cosas de forma diferente, están perdidos, no tienen ni idea.

Gente a quien no le gusta leer, que cuando tienen que hacerlo por fuerza, sólo piensan en acabar lo antes posible y no son capaces de contarte qué es lo que han estado leyendo.

Yo crecí en una época en la que los profesores pegaban y castigaban a los alumnos. Y el castigo o las tortas eran por partida doble, porque si se enteraban en casa que te habías portado mal o que te habían castigado o dado unos reglazos.... "algo habrás hecho". Esa parte de la educación de la época creo que es prescindible. Lo que ya me parece que no lo es, es el respeto por los docentes. Ni me parece prescindible el enseñar a leer, pero comprendiendo lo que se está leyendo. Poner escollos a los alumnos para que aprendan a defenderse, a buscar, a encontrar, a entender.

En mis años escolares, teníamos diez asignaturas como máximo. Ibamos y veníamos solos al colegio. Hacíamos los deberes y estudiábamos solos también. Teníamos tareas en casa. Teníamos imaginación, jugábamos y nos montábamos unas películas tremendas. Por ejemplo, y no te rías, pero de jovencilla jugaba con mis amigas a Los ángeles de Charlie (la serie de los años setenta), y yo era Sabrina. Teníamos cada una nuestro carnet identificativo, que nos lo currábamos. Y pistolas. Pero no de juguete, teníamos pistolas que fabricábamos con pinzas de madera, de las de la ropa, y que conseguíamos que lanzaran media pinza como si fuera una bala. Ahí es nada. Nos montábamos nuestras redes de espionaje y lo pasábamos genial.

Suena a tontería, pero creo que es el tipo de cosas que te hace desarrollar aptitudes y actitudes. Nosotros leíamos, escribíamos nuestras chorradillas y jugábamos. Ahora, se les da a los estudiantes un modelo de examen "las preguntas serán de este estilo" y ya. Y si por casualidad cambian el orden de una pregunta, ya están perdidos.

Creo que estamos aborregando a los niños. Y creo que estamos protegiéndolos demasiado. Ojo, que me incluyo en el paquete, ¿eh?. Y nos reímos con el niño del vídeo, sin darnos cuenta de que nosotros, en casa o en el edificio o en el barrio, tenemos niños como ese.

Ea, ya se ha acabado :)

sábado, 20 de enero de 2018

Omnívoros, 2013


Siguiendo el tema del canibalismo, pero esta vez desde una perspectiva española. Es decir, al pan pan y al vino, vino, nada de cosas raras ni situaciones psicodélicas. Eso sí, mucho menos vísceras que en la película francesa que he reseñado antes. Aún así, no apta para estómagos sensibles, más por lo que se sugiere que por lo que se ve, ojo.

La gran pega que le encuentro, es el final, totalmente predecible, se ve venir de lejos. Lo mejor, que no hay escenas desagradables gratuítas, se enseña lo necesario y justito.

Y hasta aquí mi incursión en la temática canibalística, tema que no me ha dejado con ganas de ver más películas al respecto.

Si sientes curiosidad, yo te diría que vieras esta antes que "Crudo", es, por decirlo de alguna forma, mucho menos viscosa.

Pues eso, hasta aquí miniciclo cortesía de recomendaciones virtuales.

viernes, 19 de enero de 2018

El canto del cuco, Robert Galbraith


Es la primera vez que reseño un libro cuando lo tengo a medias. Pero quiero aprovechar que el nano se me ha ido de fiesta de cumpleaños para hablarte de esta novela.

Es el resultado de mi última incursión a la biblioteca. Siempre me digo "no voy a coger ninguno", porque tengo montones de títulos en espera. Y siempre me traigo algo.

La verdad es que lo cogí un poco a lo loco, sin leer la sinopsis ni nada. Lo que me atrajo fue el nombre del autor. Sí. No sé porqué, pero fue así. De camino a casa leí la sinopsis (ya sé que es raro, que la gente lo que va viendo mientras camina por la calle es la pantalla del móvil y no la contraportada de un libro, pero yo soy así, contracorriente), y la verdad es que me chofeó mucho. Una novela que tiene lugar en Londres, desde los barrios más famosos y ricos hasta los pubs más oscuros...

Como he tenido que ir al médico casi toda la semana, me lo llevé para leer mientras esperaba consulta. Y allí, sentada en una silla de plástico de color blanco, me llevé el segundo chasco. Cojo el libro porque me llama la atención el nombre del autor y resulta que es un pseudónimo. Y de J.K. Rowling, la del niño mago ese que me cae fatal. Ufff.

Aún así, me puse a leer, básicamente porque no tenía otra cosa. Y la verdad es que me sorprendió agradablemente. No es la novela del siglo ni nada por el estilo, pero es de esas historias en las que te metes con facilidad y vas acompañando las andanzas de los protagonistas. Los protagonistas, por cierto, muy bien. No son seres extraordinarios ni maravillosos ni perfectos ni cosas por el estilo. Son bastante "normales".

Voy por la mitad y a no ser que lo que me quede sea un fiasco, es totalmente recomendable como lectura fácil y entretenida. Me he encontrado sonriendo varias veces, enarcando las cejas otras tantas y levantando un poquitín la nariz también, así que ya ves, hay un poco de todo.

Curioseando, me encontré con que es la primera de una serie de libros protagonizados por el mismo personaje, así que ya tengo más títulos en cola :(

Los libros son como la hidra: por cada título que desaparece de la lista, aparecen dos o tres más.

Crudo, 2016





Es una película extraña. La verdad es que los franceses son muy buenos en comedias y en películas retorcidas. Y esta es de esa última clase.

Empieza con unos padres que acompañan a su hija a la facultad de veterinaria. En una escena, queda totalmente claro que son vegetarianos hasta el extremo. Dejan a la chica y se van.

Y después empiezan los planos y las secuencias y los sonidos extraños. Las novatadas de los veteranos a los novatos. La aparición de la hermana mayor de la muchacha, que también estudia Veterinaria. Comportamientos un tanto extraños. Por ejemplo, en un momento determinado, como tradición, se vuelca sangre sobre los novatos y se les saca una foto. Lo más normal del mundo sería irse raudo y veloz a la ducha más cercana, pero no. Se quedan todos con el pelo apelmazado y la ropa empapada, van a clases, a comer y a dormir así. Y lo más chocante es que a ningún profesor le llama la atención nada. Ni eso ni ninguna otra cosa rara que suceda (y suceden muchas).

Si tienes el estómago delicado, no la veas. Va sobre canibalismo y cosas así. Aunque, para serte sincera, la escena que más asco me dio no fue ninguna con vísceras, sino una con pelo.

No te la recomiendo, aunque te gusten las películas de vísceras, por lo extraño que es todo. Me resultó incómodo a veces ver cómo los personajes reaccionaban en momentos determinados.

Pues eso, que Crudo y en botella... no la veas.

martes, 16 de enero de 2018

La leyenda del samurai, 2013



¿Cómo llegué a esta película? Pues curioseando, encontré un autor japonés, Yukio Mishima, muy elogiado por su forma de escribir (aún no he leído nada suyo, pero ya tengo un par de títulos en cola). Y me enteré de que murió por el rito del seppuku (lo que los occidentales llamamos harakiri), en la década de los setenta del pasado siglo.

Así que seguí curioseando, sobre el rito del seppuku y encontré una referencia a los 47 ronin (samuráis sin amo al que servir, lo cual era un deshonor) y cuando vi que había una película basada en esos hechos, pues ale, a verla.

A ver, la película no es nada fiel. Hay magia e historias románticas por medio. Y sale también como de refilón el bosque de los suicidios. Pero sí que muestra cómo concebían el honor y la deshonra en esa época, en la cual yo no habría sobrevivido ni media hora, por lo torpona que soy.

El caso es que la película me pareció interesante pero sólo en ese aspecto. En lo demás es demasiado excesiva, muchas peleas y muy increíbles, personajes fantasiosos, etc.

Así que dejo a tu criterio el verla o no. Ah, y decir "harakiri" es incorrecto para un japonés, es sappuku.

lunes, 15 de enero de 2018

El bosque de los suicidios, 2016



Esta es una película muy americana. Es tan americana, que casi parece un monólogo de Goyo Jiménez. En serio.

¿Que por qué veo una película con ese título? Pues porque recordaba vagamente hace tiempo haber sabido algo acerca de un bosque real, en Japón, donde la gente va a suicidarse. Los japoneses, ya se sabe, tan ordenaditos y metódicos. Y además la protagonista sale en Juego de tronos, que no tiene nada que ver, pero ya hay cierta confianza y tal...

Bueno, al meollo de la cuestión.

Sara (o seguramente Sarah que es como más pijillo) tiene pesadillas en las que sueña que su hermana gemela corre peligro. Y resulta que la hermana gemela que estaba en Japón, se ha ido al bosque Aokigahara, teóricamente para suicidarse. Que resulta que es un bosque muy bonito de visitar, de día, con guía y sin salirte de los caminos. Pero que si vas a solas y te sales de los caminos, se supone que has decidido quitarte la vida.

La historia de este bosque se remonta a la antigüedad, cuando había hambruna en Japón y las familias abandonaban en ese bosque a los miembros más débiles, como ancianos o enfermos, para que murieran y no supusieran una carga para el resto. Nota al margen: recuerdo haber visto una película con temática parecida, hace muchos años, en televisión, sobre una anciana que pide ser abandonada en una montaña con un cuenco de arroz por toda compañía, para aliviar los gastos de la familia.

Bueno, el caso es que se supone que en ese bosque hay unos ciertos espíritus que te hacen ver y oír cosas. Se alimentan de tu tristeza, con lo que si estás triste ya te dicen que nanay de ir de paseo al bosque o acabas suicidada.

Pues nuestra intrépida Sara/Sarah basándose en esos sueños y la conexión especial entre gemelas, decide ponerse el mundo por montera y largarse a Japón a buscar a su hermana. Por supuesto, su novio/marido le apoya totalmente, como si fuera lo más normal del mundo recorrer diez mil kilómetros por un sueño. Sin preguntas ni nada: "Te lo piensas y si por la mañana sientes que debes ir, pues te vas". Ale. Y se va, claro, porque si no, no habría película.

Llega a Japón y se encuentra con que... !hablan japonés¡ Afortunadamente todo el mundo con el que se para a hablar chapurrea un poco de inglés. Pregunta por su hermana. Y es curioso, porque son gemelas idénticas y la gente reconoce a la hermana por la foto que enseña y no por su propia cara. Excepto en el colegio, claro.

El caso es que dicen que su hermana ya debe estar muerta porque si entró en el bosque era para morirse un poco y además ya tenía experiencia con intentos de suicidio y todo eso. Pero Sara/Sarah erre que erre que su hermana está viva porque siente ese zumbido que las tiene conectadas siempre.

En un bar, un australiano intenta ligar con ella. Y tiene tan buena suerte que es un periodista que cada dos por tres va de excursión al bosque de los suicidios, con un guía del lugar. Así que al día siguiente, se apunta a ir con ellos.

Y mira que le avisan: No vayas. Que las cosas raras del bosque te van a hacer ver y oír alucinaciones. Que no salgas de los senderos. Que si estás triste ni te acerques. Pero ella es muy americana y muy hermana y dice que va a entrar y encontrar a su gemela, con un par. Y mira a todos como si fueran imbéciles.

Entran el el bosque. Pasean, mucho verde, mucho matorral, mucho suicida, mucha música de sustos. Encuentran una tienda de campaña, que es de la hermana. Pero ya es muy tarde, han de dar vuelta, dice el guía. Yo me quedo, con un par, dice Sara/Sarah. Es la tienda de mi hermana y ella estará por aquí cerca. Y claro, el australiano muy galante, también se queda. El japonés pone cara de "estáis como cabras" pero dice "ni se os ocurra moveros de aquí, yo mañana vuelvo cuando sea de día y seguimos la búsqueda".

¿Y qué hacen ellos? Pues largarse, claro. Y la muchacha empieza a tener alucinaciones. Y le hace más caso a las alucinaciones que al australiano y empieza a marearte un poco ver la película, porque está oscuro y hay luces a un lado y otro, que si linternas, que si el móvil...

El caso es que acaba. ¿Cómo acaba? Pues muy americanamente. No digo más.

¿Te recomiendo verla? Ni jarta de vino, tú. Un peñaaaaaaaaaaaaazo tremendo. La típica postura norteamericana de "yo soy americana y puedo con todo y el resto del mundo no valéis gran cosa y sois raros de narices" y después desatender todos los consejos que se le da. Qué estropicio.

Pues eso, que no la veas, que ya me he sacrificado yo para poder escribir esta entrada y ahorrarte el disgusto. O la pérdida de tiempo. O ambos.