martes, 27 de septiembre de 2016

De triste resaca electoral



Una buena chica, Mary Kubica


Una historia curiosa, cada capítulo lleva el nombre de uno de los protagonistas y la palabra "antes" o "después" (bueno, al final hay algunos con "nochebuena", pero son los menos).

Trata sobre el secuestro de Mia, la hija menor de un adinerado juez. Lo de "antes" y "después" parece hacer referencia al momento en que la chica es rescatada. No te estropeo la historia diciéndote esto, porque ya se sabe desde el principio, la rescatan. Y tiene amnesia. Cree que su nombre es Chloe y no recuerda nada de lo que le ha ocurrido.

Curiosamente, ella sólo tiene un capítulo, el epílogo, el resto de ellos están narrados a través de Eve, su madre, de Gabe, el policía encargado de encontrarla y de Colin, su secuestrador. Nos cuentan varias historias a la vez: la de la vida familiar de Mia, la de su madre, la de Colin, la del secuestro, la de las relaciones entre todos ellos... Y como colofón la sorpresa final, el giro de historia que menos me esperaba. Nunca hubiera pensado que las cosas acabaran así.

Me ha gustado. Te la recomiendo. Y si la lees, seguro que el final te parecerá tan inesperado como a mí. No es muy largo y se lee rápido, anímate.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Se está acabando...


Se está acabando septiembre, mi mes, por así decirlo y por ahora lo que me ha traído ha sido un montón enorme de papeleo, de idas y venidas a centros administrativos. Ah, y mañana. Hay elecciones y me toca ser presidenta de mesa. A las ocho en el local electoral, que no es ni más ni menos que el gimnasio del colegio al que acude mi hijo. Ya te contaré...  o no.

Aún quedan unos días para que septiembre haga su magia.

Acusado, 2013




Basura, una de las peores cosas que he visto últimamente. De hecho, casi no la he visto porque la tuve más bien de ruido de fondo, con eso te digo todo. No pierdas el tiempo, seguro que tienes montones de cosas mejores que ver.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Chiste


Me hizo gracia.


Yo me tatuaría los calamares rellenos que prepara mi madre :)

Una buena experiencia


Bueno, más bien una experiencia agridulce, porque nos hemos acostumbrado tanto a que nos mareen que cuando alguien hace su trabajo bien, nos sorprende agradablemente, siendo así que debería ser justo lo contrario, que las cosas mal hechas fueran la excepción.

Odio la burocracia, el papeleo, el traer y llevar cosas, máxime cuando todo está informatizado y pueden obtenerse los datos necesarios tecleando un D.N.I. o un par de apellidos. Pero las cosas son como son y repito, lo malo es que estamos tan acostumbrados que lo damos como lo normal.

Cuando tengo que resolver algún papeleo, como es algo que no me gusta nada, suelo hacerlo lo antes posible, para quitármelo de encima y olvidarme de ello. Lamentablemente no siempre es tan sencillo, hay que pedir citas, ir a sitios, volver a esos mismos sitios dos o tres veces... Así que suelo llevar toda la paciencia que puedo reunir y me preparo para que alguien, normalmente con cara y voz de hastío, me diga que hace falta esto, aquello o lo de más allá.

Esta mañana tenía cita en la Seguridad social, a las once y cuarto. Después de dejar al nano en el colegio me fui dando un paseo, tranquilamente. Lo malo es que llegué a las diez menos diez. Pensé en dedicar esa hora y pico a la lectura. Entré en las oficinas y para mi sorpresa, no había gente esperando. Para mayor sorpresa, me dijeron que ya que no había nadie, no esperara y me atendían ya.

La persona que me atendió lo hizo de una forma agradable y clara, respondió mis preguntas e incluso me dio algunos consejos en vista al futuro. Me habló de plazos de entrega y ajustó la siguiente cita de forma que no tuviera problemas para conseguir lo que necesitaba. De hecho, me dijo que si algún documento no me lo daban en fecha, entregara igual todo lo que tuviera, que desde ese momento me daban diez días más de plazo para entregar el resto.

En resumen, salí contenta de las oficinas de la Seguridad social. Y después me enfadé un poco por lo que te conté al principio, se supone que eso es lo que debería ser lo usual y no lo que sucede normalmente.

Y lo peor es que esto se extiende en todos los ámbitos, no sólo en el administrativo. Debería poder hacerse algo para que toda la gente, todos los días, saliera con una sonrisa de satisfacción. Soñar es gratis, lo sé.