domingo, 18 de junio de 2017

La autopsia de Jane Doe, 2016




Película de sobresaltos, sustos y acontecimientos inexplicables. La típica en la que los personajes van muriendo uno a uno mientras que se pretende que la tensión vaya aumentando.

Vale, algún sobresalto hay, sobre todo al final. Pero poco más. Una película del montón y más bien tirando hacia el fondo, no por la parte superior.

Un padre y un hijo, forenses, reciben el cuerpo de una desconocida en la que encuentran cosas muy extrañas. Y claro, poco a poco la gente va muriendo y pasan cosas dolorosas y todo eso.

Una de tantas, vamos. En mi opinión, totalmente prescindible.

Gloria Fuertes, dos poemas


Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.


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En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

Manual de un tacaño, 2016


Me gustan las comedias francesas, así que suelo elegirlas cuando quiero pasar un rato agradable, sin más. Y normalmente suelen funcionar.

Esta vez ha sido una excepción. La primera parte tiene su punto, por así decirlo, con todas las artimañas que utiliza el protagonista para ir ahorrando en absolutamente todo. Pero después va pasando a lo absurdo de tan exagerado que se pone todo.

Por supuesto, la redención del protagonista viene de mano del amor. Tanto del amor romántico como el amor paterno filial.

Creo que el gran fallo, para mí, ha sido empezar siendo una comedia suave para querer pasar a lo grotesco pero sin querer perder de vista el punto inicial. Es decir, una mezcolanza de exageraciones, chistes fáciles y momentos divertidos que al final descolocan un poco.

Personalmente no te la recomendaría, pero ya sabes, cada cual tiene sus gustos.

Alumno aventajado, Stephen King


Por enésima vez aprovecho una entrada para decir que los libros de Stephen King son algo muy diferente a lo que la mayoría de la gente cree.

En muchos de ellos hay una evolución / transformación de los personajes principales, a veces para bien y otras no tanto.

En este caso, se parte de dos personajes muy diferentes: un adolescente típico americano, sano, rubio, trabajador, triunfador, con un futuro de éxitos por delante... y por otra parte, un anciano decrépito, abandonado, hasta sucio. Sus caminos se cruzan cuando el jovencito descubre un secreto que el anciano guarda celosamente.

Pero tras la apariencia totalmente sana y brillante del muchacho, se esconde una personalidad perversa y retorcida. Y la relación entre ambos hace que a medida que el muchacho se hunde en terribles historias del pasado, el anciano parece revivir, salir a flote. Una especie de equilibrio que, por supuesto, no tiene un final feliz.

No es muy largo, así que si quieres echar un vistazo al lado oscuro del alma humana, léelo.

Chance, serie


A ver, que no es House, que ya sabemos que no lo es. Pero aunque vayas con eso claro, la serie la verdad es que no engancha. Por lo menos a mí. Ningún personaje ni ninguna trama resultan especialmente interesantes o empáticos. Que no me ha gustado. Nada. No aguanté ni el primer episodio entero.

sábado, 17 de junio de 2017

Miércoles 14 de junio





El miércoles 14 de junio murió una mujer. Tenía 58 años. No era una persona famosa. No alcanzó grandes metas profesionales, pero sí personales. Pasó cuarenta años de su vida felizmente casada. Tuvo tres hijos y vio nacer a cuatro nietos. Lo habitual es decir "era buena persona, todo el mundo la quería". Y en este caso, es cierto. Todo el mundo que la conoció, la quiso. Prueba de ello eran no sólo las flores que llegaron a cubrir el ataúd por falta de sitio donde colocarlas, también lo eran las lágrimas de familiares y amigos.

No libró batallas famosas ni que marcaran un hito en la historia, pero fue luchadora hasta el final. Quizás hasta demasiado luchadora.

Alguien le escribió la dedicatoria "Siempre te recordaré por tus ganas de vivir". Esas ganas de vivir que hicieron que el día antes de su muerte hablara de las ganas que tenía de que le dieran el alta e irse a casa, con su gente. Las mismas ganas que alargaron su agonía hora tras hora, peleando por cada bocanada de oxígeno.

Se suele decir "se fue / nos dejó tras una larga enfermedad". Este no es el caso. Ni se fue ni nos dejó. Como mucho, se la llevaron, pero ella se aferró con todas sus fuerzas a la vida. Y no fue una larga enfermedad, fue el cáncer, tras casi seis años de tratamiento. Y sin perder la sonrisa.

Era la mayor en edad, pero la pequeña en estatura, cosa que siempre le fastidió un poco. También era la más cariñosa, paciente y dulce. No era perfecta, para nada.  Las pocas veces que se enfadaba, era muy muy rencorosa. Pero todos tenemos defectos, unos más que otros.

Le gustaban los tulipanes, los niños, los mimos, los árboles frutales y las sorpresas. Si querías verla expectante, sólo tenías que decirle que le iban a dar una sorpresa. En navidades, era la que más ganas tenía de que llegara la medianoche para empezar a abrir los regalos. Nunca perdió la ilusión por las cosas, la capacidad de maravillarse con todo. Recoger la fruta de su finca, hacer mermeladas, plantar más árboles, más flores... las cosas sencillas que le hacían feliz.

El miércoles 14 de junio, a las ocho y media de la tarde, moría mi hermana, mientras yo le sostenía la mano y nuestro hermano pequeño le acariciaba la cara. Después de horas peleando contra lo inevitable, horas en las que la familia estuvo con ella, dándole los mimos que tanto le gustaban, para que nos sintiera. Dejó mucho amor detrás.