sábado, 22 de abril de 2017

Y otra de Dávila

-Mira, Mariluz, vamos a comprar un coche nuevo
-Kona?
-Eso, Kona. El Pajero queda para Josito.

Nota aclaratoria: Hablan del Hyundai Kona. En gallego, "a cona" es una forma vulgar de referirse al sexo de las mujeres.




-¿Oiste, Venancio? Te mando las pastillas para la tensión por el Juasap. Si no te llega, sílbale.



-Tiene que cambiar a su tío de nicho... y se empeñó en grabar el unboxing para el Youtube
-Fémur izquierdo enterito.



-Estos niños de ahora... no piensan más que en las maquinitas!



-La ficharon los de Google Street View



-Queremos tres ratones al día, tienes libertad de horario, eso sí, la comida te la echo a las dos. Mañana empiezas.





-¿Qué tiempo tenemos para mañana?
-¿Tú qué tiempo querías?

-Tiene a Siri en modo gallego.





-¿Qué, moreno, a ti también te quedó la olla al fuego?







El reto


Sí, soy una bocazas. Y sí, a veces, no siempre, pero a veces, basta que me digan "a que no eres capaz..." para que me lance de cabeza y sin casco. Es lo que yo llamo "mi faceta vasca".

Pues bien, antes de semana santa a una de las mujeres del gimnasio se le dio por comentar que quería mejorar sus glúteos (lo que en plata se llama conseguir un buen trasero, vamos), pero no quería pasarse horas con las máquinas y todo eso. Así que le dieron el reto de las 250 sentadillas.

En body pump hacemos sentadillas, con las pesas encima, claro. Así que la percepción que yo tenía de ellas era "dolor" y "vamooos, dieciséis más seguidas". Así que cuando a esa mujer le dijeron que 250 seguidas, casi sentí dolor físico.

Es un plan de trabajo de treinta días, al cabo de los cuales tienes que hacerlas. Seguidas. Todas. Te mejora piernas y pandero.

Y como soy una bocas, pues ale, me apunté y como tengo a veces esos ramalazos vascos, pues dije "si tú haces 250, yo hago 251".

Y el reto empezó el lunes. Hasta hoy, bien. Pero es lo más fácil. Espero no acabar por los suelos.

Ah, y ya avisé en el gimnasio que si no me quedaba el trasero como el de la chica de la foto, me quejaría.

Por si te apetece apuntarte, ahí te va el reto:


miércoles, 19 de abril de 2017

Trece razones, serie





Sí, la famosa serie que parece estar por todas partes y que todo el mundo parece haber visto. Pues yo no. Al menos, no entera. Y no sé si voy a acabar de ver lo que tengo pendiente.

Hannah se ha suicidado, deja una lista de nombres, un mapa y siete cintas de casette.Teóricamente en esas cintas están las razones que le han llevado al suicidio.Y en la lista de nombres, están las personas que han jugado un papel más o menos importante a la hora de decidir acabar con su vida. Te llegan las cintas, las escuchas y se las envías al siguiente de la lista.

Claro, una siente una curiosidad morbosa por saber.  Pero es que resulta que el zoquete del protagonista, en lugar de ponerse a escuchar las cintas, va a cachitos pequeños y se monta unos dramas de aúpa. También tiene alucinaciones y tal. Y va todo muy lento. Y lo que pasa, además de lento es estúpido. Lo de hacer grupos de ayuda en plan extremo porque se ha suicidado una muchacha, colocando carteles  y haciendo una especie de altar conmemorativo. Y demandas y cosas raras.

Todo ello en el típico instituto americano, con sus animadoras, chicas populares, chicas impopulares, chicos del equipo de deportes que sea, bla, bla, bla.

Total, que en los episodios que vi, lo que le pasa es que le colocan el sambenito de chica fácil porque uno de los chulillos del instituto dice que fue guarrilla con él en un parque. Y otro hace una lista de chicas del instituto diciendo quién tiene más bonito o más feo el trasero o la nariz o la cara o lo que sea y ella aparece en esa lista con el trasero más bonito.

Un aburrimiento. Claro que todo el mundo está encantado porque es una serie contra el acoso y todo eso. Sí, todo muy bonito, pero a la media hora se os olvida y no sirve de nada. Es como esos programas del corazón en los que se habla sobre la anorexia y lo peligrosa que es y qué malos los genios de la moda porque hacen que el estereotipo femenino sea ser delgada... y en el mismo programa pero en otra sección, se burlan de una actriz, cantante o persona conocida por tener un par de kilos de más, según la moda imperante.

Pues eso, que ni para pasar el rato ni para utilizarla como un ejemplo a no seguir de acoso escolar. Un aburrimiento total. Y ahora lapidadme a comentarios, pero es lo que opino.

sábado, 15 de abril de 2017

El rey Arturo, 2004





Me gustan las leyendas, también las artúricas, claro. Ya sabes, el muchachito que saca la espada de la roca, que es tutelado por Merlín y se enamora y casa con Ginebra, el triángulo amoroso con Lancelot y la existencia de la dama del lago...

Pues esta no es así. Si esperas la historia mitológica, te llevas un chasco. Se supone que es una recreación del "verdadero" Arturo y sus caballeros de la tabla redonda, que no eran más que unos guerrilleros al servicio de Roma, luchando para ganarse la libertad. Sajones, romanos, celtas... y Arturo es un militar romano. Nada de rey ni pamplinas.

Y en la imagen, la reina Ginebra, ya ves, nada más lejos de una dulce doncella que se queda en el castillo tejiendo.

Muchas luchas, muchas espadas, mucho barro, caballos, gritos, peleas y abuso de poder.

Me quedo con la leyenda, sin dudarlo un instante.

Villaviciosa de al lado, 2016





Otra comedia española de las que me dejan pensando que soy rara. Porque también me ha parecido una suprema tontería. Y lo curioso del caso es que me la recomendaron diciéndome que había puntos de humor buenísimos y que me iba a reír. Pues no.

Toca el gordo de la lotería navideña en un burdel. Todos los clientes tienen alguna participación, pero ninguno puede ir al local a cobrarlo, porque si lo hacen, sus esposas se enterarán de que van a ese local y alternan con las prostitutas.

A eso se le une la falta de liquidez para salvar el balneario local, que es fuente de ingresos del pueblo. Con el dinero de la lotería podría arreglarse la cosa, pero sin él... el pueblo desaparecerá del mapa.

Con esa historia se intentan crear momentos hilarantes, que ni siquiera me llegan a parecer graciosos, sino que me dejaron viendo a la pantalla pensando que a alguien le habrían pagado por escribir semejante bobería.

Vamos, que no me ha gustado ni un poquito. No estoy hecha para la comedia española, está visto.

Fuera de carta, 2008





Una recomendación. Y a pesar de mi reticencia a ver determinado tipo de cine español, me fié. Y no me gustó nada de nada. Creo que no entiendo el humor español. Me parece todo un sinsentido, una estupidez, clichés del año de la polca, situaciones más propias del el Show de Benny Hill que de otra cosa.

Un chef homosexual, obsesionado por ganar una estrella Michelín, acosado por las deudas, tiene que hacerse cargo de sus dos hijos, a los que dejó con su madre para "salir del armario". A este personaje se le suma un vecino argentino, una ayudante que está siempre en celo, una cocinera a punto de dar a luz y un pinche (o algo parecido), que es más tonto que hecho de encargo.

Lo dicho, me ha parecido una suprema tontería. Seré yo, que tengo un sentido del humor raro o atrofiado...

jueves, 13 de abril de 2017

Rebeca, 1997



Y casi sin querer, me topé con esta versión de Rebeca, una de mis películas favoritas.

No puedo, por tanto, ser objetiva. En mi opinión la original le da unos cuantos miles de vueltas a esta. Falta atmósfera, encanto, intriga, sombras... aparte de lo que han hecho con el final, que lo han cambiado por completo.

La señora Danvers no parece nada oscura ni mala, ni perversa. Y su relación con Rebeca no es la misma que en la original.

Vamos, que no ha dado asco ni nada, pero recomiendo encarecidamente la versión original, pese a los años que han transcurrido.